|
Barbastro
pleiteó por ser sede episcopal desde el año 1289 hasta el reinado de
Felipe II
-
"A consecuencia de la resolución de Inocencio III,
la catedral de Barbastro quedó reducida a una simple parroquia
agregada al obispado de Huesca, que se apropió al mismo tiempo de
todas las rentas de la mitra episcopal y cabildo con todo los demás
derechos.
-
En 1289 se hizo, entre el clero beneficial con su
prior y el Justicia, Jurados y Concejo de Barbastro una concordia en que
todos unánimes prometieron defender hasta donde hubiera lugar los
derechos, inmunidades y privilegios de su iglesia, obligándole para
ello con sus personas y patrimonios si fuese preciso".
Eladio Gros Britia, Los límites diocesanos en el Aragón oriental,
Zaragoza, 1980, págs. 128.
Felipe II
aumentó el "número de obispados en sus dominios, y existiendo en el
reino de Aragón solamente las sedes episcopales de Zaragoza, Huesca y
Tarazona, trató de erigir cuatro más: Jaca, Barbastro, Teruel y
Albarracín"
-
"Felipe II, a quien acude Barbastro tan pronto
ocupa el trono, obtiene del papa la absolución de las excomuniones en
que se hallaban incursas nueve personas, y el levantamiento
del entredicho en la ciudad. Al mismo tiempo mandó el papa que
se llevasen ante su tribunal todos los procesos y causas pendientes
entre las dos iglesias en cualquier estado en que se hallasen,
ordenando el rey, por su parte, a los mismos dejasen en sus manos y
arbitrio todas las diferencias que tenían a fin de llevarlas al
término más conveniente. Así se consigue el feliz resultado de
suspender por entonces el ruidoso pleito que sobre la pertenencia de
la iglesia de Barbastro sostuvo la de Huesca, primero contra los
obispos de Roda, después contra los de Lérida y últimamente contra
la iglesia y ciudad barbastrenses. El medio principal de que se valió
para ello Felipe II fue el de procurar la erección en catedral de la
iglesia de Barbastro.
-
En efecto, deseando dicho monarca aumentar el
número de obispados en sus dominios, y existiendo en el reino de
Aragón solamente las sedes episcopales de Zaragoza, Huesca y Tarazona,
trató de erigir cuatro más: Jaca, Barbastro, Teruel y Albarracín.
En su virtud suplicó al papa Pío IV la separación de las iglesias
de Huesca y Jaca, unidas entre si, dando a cada una un obispo propio,
y que se erigiese en sede episcopal la de Barbastro, fundándose en
que, comprendiendo la de Huesca a Jaca y Barbastro con sus
territorios, no podía ser tan vasta diócesis visitada por un solo
obispo, prometiéndose a la vez de que con esta medida se
extinguirían los pleitos y discordias que desde muy antiguo venían
sosteniendo las iglesias de Huesca y Barbastro con grave perjuicio
para ambas y con escándalo de los fieles. Además sería también
beneficiosa esta erección para la lucha contra el protestantismo que
amenazaba las fronteras españolas.
Eladio Gros Britia, Los límites diocesanos en el Aragón oriental,
Zaragoza, 1980, págs. 134.
La
Santa Sede accedió a los justos deseos de S. M.
-
La Santa Sede accedió a los justos deseos de S. M.
y así, en 25 de agosto de 1565 dirigió a Hugón, su legado en
España, una bula en la que le manda dipute personas hábiles
constituidas en dignidad eclesiástica que por sí examinen los
territorios y se hagan cargo de los límites que deberán señalarse a
los nuevos obispados, tomando de los de Huesca y Lérida lo que
tuvieran por conveniente, y que evacuando todo se remitan los trabajos
a S.S. por conducto del mismo legado para providenciar lo que proceda.
-
En las Actas
Capitulares, de 1567, de Lérida, se hace mención de las protestas
del cabildo oponiéndose a la erección del obispado de Barbastro. Con
tal motivo presentaron al obispo, don Antonio Agustín, el Libro Verde
de la iglesia en el que se encontraban los documentos necesarios para
impedir la erección de dicha sede.
Eladio Gros Britia, Los límites diocesanos en el Aragón oriental,
Zaragoza, 1980, págs. 134-135.
|

|