Las lenguas de La Litera (Huesca)

ESPAÑA

Las lenguas que se aprecian permanecen. 

Las lenguas abandonadas perecen.

Amamos nuestras lenguas.

A.  Viudas

El enclave lingüístico de La Litera

 


Página de Antonio Viudas Camarasa, 2002

Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes

Universidad de Extremadura

 

HISTORIA ECLESIÁSTICA DE LA LITERA

 

Barbastro pleiteó por ser sede episcopal desde el año 1289 

hasta el reinado de 

Felipe II

 

Barbastro pleiteó por ser sede episcopal desde el año 1289 hasta el reinado de Felipe II

  • "A consecuencia de la resolución de Inocencio III, la catedral de Barbastro quedó reducida a una simple parroquia agregada al obispado de Huesca, que se apropió al mismo tiempo de todas las rentas de la mitra episcopal y cabildo con todo los demás derechos.

  • En 1289 se hizo, entre el clero beneficial con su prior y el Justicia, Jurados y Concejo de Barbastro una concordia en que todos unánimes prometieron defender hasta donde hubiera lugar los derechos, inmunidades y privilegios de su iglesia, obligándole para ello con sus personas y patrimonios si fuese preciso".

Eladio Gros Britia, Los límites diocesanos en el Aragón oriental, Zaragoza, 1980, págs. 128.

 

Felipe II aumentó el "número de obispados en sus dominios, y existiendo en el reino de Aragón solamente las sedes episcopales de Zaragoza, Huesca y Tarazona, trató de erigir cuatro más: Jaca, Barbastro, Teruel y Albarracín"

  • "Felipe II, a quien acude Barbastro tan pronto ocupa el trono, obtiene del papa la absolución de las excomuniones en que se hallaban incursas nueve personas, y el levantamiento del entredicho en la ciudad. Al mismo tiempo mandó el papa que se llevasen ante su tribunal todos los procesos y causas pendientes entre las dos iglesias en cualquier estado en que se hallasen, ordenando el rey, por su parte, a los mismos dejasen en sus manos y arbitrio todas las diferencias que tenían a fin de llevarlas al término más conveniente. Así se consigue el feliz resultado de suspender por entonces el ruidoso pleito que sobre la pertenencia de la iglesia de Barbastro sostuvo la de Huesca, primero contra los obispos de Roda, después contra los de Lérida y últimamente contra la iglesia y ciudad barbastrenses. El medio principal de que se valió para ello Felipe II fue el de procurar la erección en catedral de la iglesia de Barbastro.

  • En efecto, deseando dicho monarca aumentar el número de obispados en sus dominios, y existiendo en el reino de Aragón solamente las sedes episcopales de Zaragoza, Huesca y Tarazona, trató de erigir cuatro más: Jaca, Barbastro, Teruel y Albarracín. En su virtud suplicó al papa Pío IV la separación de las iglesias de Huesca y Jaca, unidas entre si, dando a cada una un obispo propio, y que se erigiese en sede episcopal la de Barbastro, fundándose en que, comprendiendo la de Huesca a Jaca y Barbastro con sus territorios, no podía ser tan vasta diócesis visitada por un solo obispo, prometiéndose a la vez de que con esta medida se extinguirían los pleitos y discordias que desde muy antiguo venían sosteniendo las iglesias de Huesca y Barbastro con grave perjuicio para ambas y con escándalo de los fieles. Además sería también beneficiosa esta erección para la lucha contra el protestantismo que amenazaba las fronteras españolas.

Eladio Gros Britia, Los límites diocesanos en el Aragón oriental, Zaragoza, 1980, págs. 134.

La Santa Sede accedió a los justos deseos de S. M.

  • La Santa Sede accedió a los justos deseos de S. M. y así, en 25 de agosto de 1565 dirigió a Hugón, su legado en España, una bula en la que le manda dipute personas hábiles constituidas en dignidad eclesiástica que por sí examinen los territorios y se hagan cargo de los límites que deberán señalarse a los nuevos obispados, tomando de los de Huesca y Lérida lo que tuvieran por conveniente, y que evacuando todo se remitan los trabajos a S.S. por conducto del mismo legado para providenciar lo que proceda.

 

  • En las Actas Capitulares, de 1567, de Lérida, se hace mención de las protestas del cabildo oponiéndose a la erección del obispado de Barbastro. Con tal motivo presentaron al obispo, don Antonio Agustín, el Libro Verde de la iglesia en el que se encontraban los documentos necesarios para impedir la erección de dicha sede.

Eladio Gros Britia, Los límites diocesanos en el Aragón oriental, Zaragoza, 1980, págs. 134-135.